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miércoles, 16 de marzo de 2016

Intratable

Soy un alérgico empedernido de anafilaxias comunes,
alérgico a los madrugones aunque no a las madrugadas;
repudio los cuadrados y las lindes cerebrales,
a los “listos de la clase” que memorizan bibliotecas
y no saben construir un caballo con palillos de barro.
Cada vez más contrario e hipersensible a los diccionarios,
a la impronta del académico y su talonario particular.
La imposición en cualquiera de sus acepciones
me irrita inefablemente hasta el sarpullido y la fiebre.
Alérgico a los horarios aunque no a las horas;
constituido en renuencia de cura cualquiera,
prefiero el contagio y compartir cuadro sintomático,
saber que a más gente la xenofobia le da escalofríos,
ataques de ira y una arcada metálica en la femoral.
Que se extienda la química necesaria e invisible
para volver sensibles a los yonkis del urbason
y que paren de inmunosuprimir su sentido común.
Colas en los hospitales con dolor en la injusticia.
Alérgico a las concertinas aunque no a los conciertos,
subrayo mi malestar cuando veo pobreza,
cuando solo unos pocos ojos se ruborizan culpables
y entiendo que su consumo son gotas de colirio.
Alérgico a las etiquetas aunque no a la ropa,
los disfraces socioculturales me irritan,
cuando veo el antisistema triunfando en el sistema,
y entiendo que la lucha está de moda allí dentro.
Cada nueva alergia que me descubro me aísla más,
de la gente sana y su enfermedades comunes.
Desde mi cuarentena frente a la casa del psicólogo,
bajan las escaleras  suicidas que perdieron su adosado,
mientras pisan, al salir del portal, los cartones,
única manta del vagabundo refugiado de guerra.
Entonces toman en el bar contiguo tila y manzanilla
con edulcorante, y pagan y siguen con su vida.

Y ya no sé quiénes son los verdaderos enfermos.

Escapismo

Aprender a sumar uno mas uno
para que no sea dos,
para que sea uno al cuadrado,
aprender a vivir fuera de cobertura y sin soles,
sin mares,
sin arquitectura planetaria,
y sin barreras.

Desquiciar al pasaporte y que pierda sus sellos,
vivir ilocalizable para quien esté a más de dos metros,
ser reconocible para quien no te vio nunca la cara,
quizá porque una parte de ti la escupes,
la vomitas,
y no puedes evitar que huya.

Arroparse hasta las cejas todos los días del año,
recibir un abrazo como un tejado en la tormenta,
sentirse como las nubes,
tan lejos,
pero tan cerca.

Negarse a tener buzón y no firmar correo,
silenciar las llamadas desconocidas,
mas llamar a susurros un regazo,
olvidar en unos ojos,
olvidar en el humo,
olvidar en un trago.

Alabar a Houdini,
colgado de un rascacielos,
desnudo con tan solo una camisa de fuerza,
con candados en las pelotas,
y miles de hormiguitas, previo pago, mirando.

Aprender, como el,
                                       a guardar siempre  una llave en el culo,
para sentirse siempre libre,
y tenerlo presente.


Siempre habrá salida.

Demanda en situación de alta

Has de vivir en el presagio constante a la miseria,
no obstante advirtiendo un futuro vació de el mismo,
la nostalgia de aquellos callos en tus manos,
te hacen no comprender,
y la incomprensión es una basta forma de soledad.

Has de soñar que aquello inservible te servirá algún día,
imaginar cimientos de un castillo en las nubes,
caminar perdido en el desierto con una sola esperanza,
no dibujar círculos,
llegar a alguna parte y por fuerza convertirla en destino.

Has de seguir porque natura exige,
tristemente mas que tu.
Demasiado tiempo para pensar es un arma de doble filo,
te hace buscar la empuñadura,
donde agarrar las horas,
sin desangrarte.

Tarde o temprano echaras de menos este tiempo vacío,
leerás este escrito al revés,
creyendo tener el puñal por el mango,
exigiendo tristemente más de lo que presta natura,
llegaras a un destino que previamente  colocaste en alguna parte,
y creerás que la incomprensión es una forma de rebeldía.

Te calmaras entonces pensando en tu futuro asegurado,
y que olvidar la miseria es presagio de una seguridad lineal,
disuelto el castillo en el aire y forjada una casa en la tierra,
tendrás un colección de nominas y pagarés.

Sin embargo echaras de menos tu anhedonia,
y serás capaz de matar y de vender tu alma,
serás capaz de todo tan solo por volver aquí,

y tener todo un día para tocarte los huevos.

1900 Millones de visualizaciones

Llegué a las tres de la mañana tras tres días de anfetamina y encendí el ordenador,
estaba lleno de locos absurdos que compartían videos de refritos de Coelho, Borges y media generación Beat,
remezclados con grandes éxitos Disney y psicología de bolsa de patatas chips.
Desde su ratón de plástico, clic izquierdo y para todo un mundo de desconocidos,
entre cuatro tabiques de dos capas y doble ventana, aislante térmico y contra el ruido,
entre las sabanas del anonimato y la webcam tapada con esparadrapo de “por si acaso”.
Subiendo propaganda con sus ediciones de video de tutorial “full más crack”,
sobre la verdad del amor, la importancia del contacto y los seres queridos.
Como pájaros azules en jaulas pasando a través de los barrotes notas revolucionarias,
sobre lo libres que son en sus celdas, invitando a desconocidos a picotear los barrotes,
y a romperse los picos en nombre de la ideología correctamente impuesta por la moda.
Fotografiaban con aparatos de oferta planta segunda “yo no soy tonto” cualquier cosa,
con doce filtros que convertían cualquier cosa en una obra merecedora de marcos y etiqueta,
y la subían desde su ratón de plástico, clic izquierdo y para todo un mundo de desconocidos;
con una marca de agua sobre la foto de una montaña que tapaba la montaña y tapaba el marco.
Compartían, les gustaba o no les gustaba, y todo el mundo sabía el nombre del fotógrafo,
el nombre de la foto, el nombre del filtro y como se ponía el  marco, pero nadie sabía de qué coño era la foto.
Los nuevos maniquíes del territorio vaquero a través de filtros polarizados  vendían,
negociaban y regalaban la imagen de su propietario al teclado falsificada por 300 megas  de bajada,
construida por todo aquello que querían ser después de que les dijeran lo que tenían que querer ser,
después de meterlos en el baño María de la hipocresía capitalista y ahorcarlos con la oferta y la demanda,
la demagogia, ADE, el producto y el subproducto, que la policía es un trabajo fijo y permíteme que insista,
la mejor cuenta es naranja, la mejor comisión no tiene comisiones y la baja voluntaria y la parte contratante,
y la sola idea de que en el futuro habrá que venderse a uno mismo en expendedoras,
como un refresco rojo y blanco y su bandera y el hígado inflado de azúcar de lo dulce de sus tiempos.
Y picaban, y compraban, y “Mac es mejor que Windows” y es más “cool” una manzana que una ventana,
y compartían sus compras, desde su ratón de plástico, clic izquierdo y para todo un mundo de desconocidos,
sus posesiones y sus ediciones limitadas, y todas las cosas imposibles en las que tuvieron posibilidades.
Abandonaban botellas de fibra óptica en la red con la imagen de ellos mismos creada por ellos mismos,
y subtitulaban sus “ripeos full hd” con la excusa de compartir cultura para vender su cine y ser película,
protagonizando con su triste vestido la generación más mentirosa que se puede tener delante,
creían ser casi siempre tan maravillosos como la imagen de ellos mismos que se habían inventado,
cambiando sus ideales cuando otros ideales generaban más visitas,  “más likes”, más reproducciones,
y luego protestaban y criticaban y maldecían y analizaban y enseñaban y ocultaban y me di cuenta,
y entonces vi lo que pasaba y escribí esto como si fuera un aviso y le puse una imagen y una firma de agua,
con mi nombre bien grande y en el fondo una montaña y que se viera mi equipo de oferta y ultima versión,
y un par de frases de otro, mezcladas , con mi ratón de plástico, clic izquierdo y para todo un mundo de desconocidos, y en un post it escrito con edding  y la miré obnubilado y me odie por momentos y  apague la pantalla
 y vi mi reflejo y me invadió la rabia,
y reventé el monitor de un cabezazo, saboree el plástico y me limpié el plasma de los labios con la manga,
con el antebrazo como la sangre de una presa.

Dietilamida

Hoy he visto un hombre frente a mi,
de apariencia extrañamente familiar,
me miraba como si me conociera,
me escuchaba sin tener que hablar.

No ha salido vocablo de su boca seca,
ni emite sonido de su gutural promesa,
más entiendo claramente lo que expresa,
más comprendo así lo que no explica.

Se ha metido en mis ojos y mis oídos,
ha venido donde siempre ha estado,
y me toca por dentro los sentidos,
y le bebo por dentro su dialogo.

Dice que soy como él, si se describe,
que ama profundamente los animales
pues son mejor gente que las personas,
y dice, que ellos también lo saben.

Dice que el sol moja aun más que el agua,
que el agua llora mas sola que el sol,
que la tierra gime cabalgando su órbita,
que el amor escapa dentro de la radiación.

Me obliga duramente como estricto padre,
a que ladre, a que aullé a todos los vientos,
miramos el mundo en una esquina del aire,
requiere que aprenda a sentir el momento.

Se desenfoca y se va como ha venido,
dejándome en la boca un libro nunca escrito,
y dice que vivirá siempre en mis venas,

que soy yo mismo, pendiente, de ser poema.

La primera vez


Me gustó mucho mi primer puñetazo en la boca,

la primera vez que saboree mi sangre,
los siguientes cuarenta también los aprecio,
he adquirido con los años unos maravillosos reflejos.

Adoro recordar la primera vez que me abandonaron,
el sabor de las lagrimas que no produce un dolor físico,
me regocijo también en las que me engañaron,
ahora mis besos son mejores y mas caros.

Añoro la primera vez que me fui caliente a la cama,
esa vergüenza que no me dejó pasar de meter mano,
la inocencia pudorosa que nos regalaba ser niños,
me dejó esta maestría a la hora de masturbarme.

Hecho de menos mi primera sobredosis,
los malos rollos y mis primeras potas,
que me hicieron leer sobre las sustancias,
aprender la alquimia aplicada a las drogas.

Comprenderás ,no me importa,
que me mates en la distancia
eso me enseña tan solo,
a vivir contigo.

No me importa donde estés,
ya vendrás vestida de otra,
he aprendido a equivocarme
y agradezco cada tropezón,
a fuerza de sufrirlo,
ya sabes,
“la sabiduría que da el fracaso”

lunes, 8 de febrero de 2016

Hijos de puta

Solo has de hacerme vibrar con un color desconocido,
o llevarme a la luna a lomos de tu melodiosa guitarra,
una insignificante caricia, puede ser, de una de tus palabras,
o demostrarme que tu cuerpo no conoce leyes naturales.

Sacarme de mis límites mentales con alguna idea revolucionaria,
o unificarme en tan solo dos frases lo mas complicado del universo,
basta que me saques de lo tangible en lo que dura una película,
o que me rimes la verdad con la mentira en medio poema.

Solo con que uno de tus temas ocupe mi cabeza más de un minuto,
o que un minuto de tu arte me aparte de mis problemas,
basta que me imagine que un duende mueve tus hilos,
basta con que me hagas ver tu pequeña estrella.

Entonces te mirare absorto y envidioso ejecutar tu rutina,
esperare aplaudirte con las mismas ganas que saludarte
y cuando hagas ese truco nuevo que aun nadie ha visto,
entre la exclamación y el sarcasmo diré…
                                                      …que hijo de puta.

Sintetiza tanto y en tan poco,
que no se… no será un piropo,
pero te lo aseguro,
es el insulto más bonito del mundo.

Odalodio


Solo porque odio tanto,
tanto amo,
amo tanto porque odio aún más fuerte.
Amo ser libre porque odio al amo
amo la vida
porque odio la muerte,
porque el odio es miedo amo el valor,
porque odio el frio amo el calor.

Solo porque amo tanto,
tanto odio,
odio la mentira porque amo la verdad,
odio la guerra porque amo la paz.

Amo tantas veces porque odio lo contrario
que, agradezco ese equilibro y prometo,
seguir amando,
tanto,

como odiando.

Mi buena mala

Esta soledad tan acompañada,
ese encuentro tan perdido,
aquel de todo, con tanto nada,
estos recuerdos con tanto olvido.

Estas letras que no escribo,
esa circunstancia que no circunda,
aquella vida que no vivo,
esta abundancia que no abunda.

Este ser inteligentemente tonto,
tan sensiblemente insensible,
incompresiblemente incomprendido.

Estas sensaciones que no siento,
ese siento que no entiendo,
aquel entiendo que no comprendo,
y este comprendo del que no aprendo.

Este gerundio tan participio,
ese pasado que no ha pasado,
aquella alhaja con tanto ripio,
estos valientes tan asustados.

Ese contrariamente contradictorio,
tan visiblemente invisible,
tan jodiendo, y tan jodido.

Este conforme revolucionario,
con tal mal fario con tanta suerte,
con tanta muerte con tanta vida.

Esta palestra sin escenario,
con tanto baile y tan inerte,
tan jodiendo, y tan jodida.

Esta suerte con tan mala suerte,
que no me quiere
y a pesar de todo

tan querida…

lunes, 19 de enero de 2015

Tarantela

Tengo una lisérgica oración, que me arrulla,
una desesperación si mi mano no es la suya,
alojo un corazón rojo en la otra izquierda,
un pulmón cemento y hormigón, como piedra.

Tengo un oasis que me envuelve insolidario,
una perífrasis en tres de cada dos comentarios,
poseo una inclinación imagino-anarquista,
una pista de despegue clausurada por las nieves.

Tengo una esférica burbuja que me acoge,
una mentira que recoge una vida que no entiendo,
un “sucede que me canso de ser hombre”,
un arpegio cansino en unos dedos sin arte ni tino.

Tengo un odio vespertino cada día,
una rabia desmedida amor-odio a la vida,
miedo y ganas a la muerte, melancolía,
de tenerte, de que sobres, de que llores cada día.

Tengo ganas de volar en ese vuelo cancelado,
cambiar de lado, de dimensión y volar,
volar donde yo pueda simplemente no ser yo.

Volar donde el hombre supere al hombre,
volar lejos, volar ciego, volar loco,
volar donde todo lo que toco no se muera,
volar a otro mundo cualquiera.

viernes, 29 de agosto de 2014

Difícil

Eso es lo difícil.


Pensar,
que hay más de un hombre feminista, 
y olvidarse,
de todas las mujeres machistas en el yan, 
y oponerse,
al atraso y al rencor, 
osar y atreverse, 
a versar sobre la fe inversa, 
la difícil, la imposible,
la no escrita, y atreverse,
a ver en los suelos el hambre,
y esperar que habrá cena,
a creer en las manos de las manos, 
y en tu triste especie,
y venderse a lo estúpido,
rezar a lo vivo y existente,
y saber que seguirá vivo.

Eso es lo difícil.

Nadie nos dejó manual de uso,
no hay Biblia para el ateo, 
hay que joderse, y joderse,
y soportar que nos digan:
“No tenéis fe ni la conocéis”

Cuando lo difícil es creer,
sobre todo,
en el hombre como especie,
y mirando sus caras,
pensar que hay esperanza.

Eso es lo difícil.

Ver el arma apuntándote,
y mientras la bala se acerca,
oír en tu interior, que,
al menos algo,
cambiará cuando mueras.

Mirar desde el suelo,
en el último aliento,
los ojos de tu asesino,
con un halo de comprensión.

Eso es lo difícil.

Creer en el hombre como especie,
y absolutamente nadie,
ni religión ni supuesto dios,
nadie, repito, NADIE,
nadie puede enseñarme lo que es la fe.

Eso,
es,
lo,
difícil.

lunes, 21 de abril de 2014

Tic - tac

No importa lo que hagas.
A la hora de llegar siempre es pronto,
lo de no dormir no alarga los días,
y pasan,
aunque no pase nada.
Me paro,
pero, el mundo no lo hace,
entre mareos saco la cabeza,
respiro,
lo siguiente,
vomito.
Es, que el aire intoxica,
las sombras son de humo,
están quemados los segundos,  

todos, son el mismo repetido.

lunes, 10 de marzo de 2014

Trincheras

Ahora está de moda concienciar,
en Internet, 
todo el mundo apoya algo.
Desde su sofá.

O se quejan en los bares 
de los precios,
mientras suenan cucharillas de fondo.
De cafés pagados.

Basta una frase sobre lo malo que es algo
para que se abracen a cualquier movimiento.
Durante un minuto al día.

La gente reivindica un planeta limpio,
través de su Android.
Mientras planta un pino,
marrón,
 en el retrete.

Llueven tiempos crueles,
como casi siempre en alguna parte,
cuando no lo sabíamos.

Pero ahora,
estoy tan mojado de cruel actualidad,
que es difícil escapar de las lecturas,
o del tintineo.

Y aunque apoyo, 
en lo que creo,
desde mi café y mi sofá.
Cada vez más,
aprendo a no quejarme
de aquello por lo que no me ensucio,

al menos,
hasta despejar la duda,

por que no sé,
 si es más injusta una guerra,
que pedir paz,
desde la trinchera.



viernes, 7 de marzo de 2014

Materia


Tengo una colección de colecciones inacabadas, 
una innumerable cantidad de discos estropeados, 
el papel de regalo, de regalos que ni recuerdo, 
y mil poemas que terminan en puntos suspensivos...

Tengo un envoltorio y un caramelo que no coinciden, 
y una montaña de bolígrafos que no escriben. 
Por supuesto que tengo una caja de mecheros que no encienden, 
y en alguna parte una botella de gas para mecheros vacía. 

Tengo una casa que no es mía pero que habito, 
unos hábitos inservibles e indecorosos, 
un síndrome de Diógenes endógeno y latente, 
y un cajón lleno de llaves que no abren nada. 

Guardo juguetes con los que nunca juego, 
libros que nunca he leído, películas que nunca veo, 
y alguna sustancia que nunca consumo. 

Suelo lavar una taza en la que no bebo, 
también lavé ropa que no me pongo, 
tengo cosas que no se para que sirven, 
y cosas que ni se cómo narices se llaman. 

Todas estas piezas son objetos de desecho,
cosas que nadie guardaría
pero que muchos guardamos.
Son recuerdos que reiteran,
que entre tanta materia,
lo material,
nos importa una mierda.

martes, 4 de marzo de 2014

Misiva condicional

Si pudiera llegar a la segunda capa de tu piel,
si pudiera en ella posar un pensamiento.
o si pudiera plantar una semilla en un rincón de tu cerebro.

Si no se quedara en un leer, si pereciera el infinitivo,
si sucumbiera el participio al gerundio
o si fuera el “aún” sustituto eterno del recuerdo.

Entonces puede que de la luz, de la vida, o de la muerte,
de lo que me arrestas o de lo que te quise,
o de todas las cosas del presente simple.

Entonces tal vez sobre,
en un sobre,
sobre tu mano,
mi corazón plano de literatura.

lunes, 24 de febrero de 2014

Ordinaria locura




Parte 1

En cada una de las insignificantes cosas que me “arrebatan”,
encuentro, a veces, tanta importancia, que absurdamente,
lo supuestamente importante resulta que no me importa.

En cada situación bien resuelta, resulto impotente,
falta de fe que me hace creer solo en la casualidad,
al final solo me siento orgulloso de no sentir orgullo.

Otras veces celoso de no sentir celos y perder alguna cosa,
por poseerla con la impropiedad del que reniega sobre la propiedad privada.

Así ando en este confuso mundo de contra-conceptos,
envidioso de no sentir envidia,
cansado de estar cansado porque no me canso.

Comprenderán entonces que mirando una mariposa me olvide de nacer,
que ella se fue con otro porque casualmente me quede mirando su espalda,
que mientras se iba me distrajo la lluvia y por devolverla a cubazos al cielo,
me aticé en la cabeza.

Ahora no recuerdo demasiado…
que no llore en el velatorio de algún primo hermano,
pero sollozaba con un libro de un tal Luca de Tena,
que no supe escucharte porque me hipnotizaron tus labios,
y quizá que me doy cuenta de que a mi inerte vida la guía, tan solo,
la pequeña contradicción que habita en las insignificantes cosas que para mi lo significan todo.



Parte 2

No entiendo las matemáticas básicas en torno a los símbolos,
y es que no me cuadra que uno por uno seamos dos,
permanecemos detrás de la línea, completamente divididos,
y  final del teorema el resultado quiere ser que mas es menos.

Me complica el campo semántico y la dialéctica humana,
entre jadeos y susurros nunca escuche un “me lo repita”
no obstante los conceptos sobre las palabras son infinitos,
hasta el filólogo mas ávido concede, que la mejor palabra es un silencio.

Todo depende del momento.
Todo depende del oído.
Todo depende de la lengua.
De donde la pongas.


Ósea que ha gritos no nos entendemos y en silencio nos escuchamos,
a pesar de los años seguimos estudiando caracteres que plasmar en un papel,
pero silencio solo se puede escribir con la palabra silencio,
porque si se optara por atreverse,
a escribir silencio literalmente, osease no escribir,
pueda tomarse como una ofensa,
o como en mi caso como muestra de analfabetismo y suspender lengua,
como asignatura,
porque ya dije,
todo depende de donde se ponga,
como los acentos.

Donde si creo defenderme realmente es en la lectura,
más sin saber escribir,
supe leerte en las rayitas de las iris,
que me querías,
en el caer de tus pestañas,
que te cansabas,
y en la direccionalidad de tus ojos,
que me dejabas,
mas no supe escribir que te quedaras, y así fue tu bofetada la única respuesta,
el único comentario al folio en blanco de mis labios.


Y tu sin entender que era un poema.



Parte 3

La vida se he empeñado en arrancarme esta ordinaria (y querida) locura:
Léase posología:
Un pequeño ataque de ansiedad cada ocho horas,
no mezclar con las comidas, ni con la noches “que no iba a salir”.
Tres gotas de clarividencia todas las mañanas, tres en cada cornea,
y en cada cuerno.
Un abandono amoroso cada cuatro años.
(No abusar, produce dependencia)
Prohibidas las malas influencias, las pelis de Peter Pan,
los libros de Burroughs, las canciones de los Doors…
…y una larga lista de estupidas sandeces,
Así, como mi propia conducta me dicta todo lo contrario,
me quedare mirando atardecer mientras me vuelvo mas y mas loco.
Y si me abandonan, adiós,
que tengo cosas “menos importantes” que hacer,
(por ejemplo buscar esa pestaña que perdiste la semana pasada)
y si me atacan pues bien,
quizá sea mas divertido que pegar palos de ciego,
ponerle cara al objeto de la rabia será la mejor defensa,
en fin, que me da igual,
si ha de ser prepárenme plaza en algún frenopatico,
pero no pretendan que me tome sus pastillas,
que conserve sus hábitos,
que vea sus programas,
que valla a sus locales,
en fin,
no voy a creerme que la vida esta hecha para los cuerdos,
solo hay que observar la de cada uno, su locura.

Esa en la que se mueven los transeúntes cosmopolitas,
apartando los pies del asfalto para no quemarse,
porque llegamos tarde,
pero a nosotros no nos importa,
salta a la vista que no todos llevamos cresta,
somos anarquistas a nuestra manera,
nihilistas a la de los libros,
llevamos nuestra esquizofrenia con gracia,
no es patológica, no, es más,  voluntaria,
las ganas de matar a veces nos las fumamos en un concierto,
que revuelto de sensaciones da esto de estar locos,
y que revuelto de hipocresías vivir con esa etiqueta,
los que aporrean un “palo” con cuerdas doce horas al día,
o los que viajan solos por las vías de Europa,
los que deciden vivir en la calle sin dinero, sin reglas,
o los que escriben todo lo que sienten.

No se puede ser un genio sin estar loco,
no se donde lo leí ni de que lo recuerdo,
pero lo pienso y le doy vueltas,
después de mucho meditarlo,
me niego a los tratamientos,
me niego a las camisas de fuerza,
resulta que los psiquiátricos (“absurdos inventos”)
los ha creado al miedo a la sabiduría, que,
camuflada de excentricidad,
esconde nuestra forma de ver la vida,
nuestra querida y ordinaria locura.

jueves, 20 de febrero de 2014

Algunos hombres

Hay hombres poderosos que dieron la vuelta al mundo caminando,
especialistas que todos los días se juegan la vida de incógnito,
hay grandes héroes que salvaron aunque fuera su propia vida,
y otros que en nombre humano aterrizaron en la luna.

Conocí un campeón de no se que arte de moto-cross
uno que saltaba treinta metros en cada espectáculo,
encontré en la televisión un chico que comía cristales,
debía ser pariente de una mujer que durmió sobre ellos.

Son famosos los monjes que cruzan brasas con sus pies descalzos,
los extraños sadomasoquistas que se cuelgan de sus pieles,
los fanáticos religiosos que se azotan con cara de orgullo
y muchos desconocidos en los libros de curiosidades.

Sin embargo conozco algunos en la ignota intimidad
que describen el devenir siempre en puntos suspensivos,
en el guion ambiguo del ¿Mañana que are?

Hombres cuerdos al borde de la esquizofrenia,
a punto de oír voces en algún rincón de su cabeza,
luchando contra el síndrome y la monotonía.

Son famosos hacia cuatro calles en torno a la suya,
en el banco donde hacen malabares cada primero de mes,
algunos salieron incluso en las paginas de sucesos,

concretamente,
en la sección de suicidios.

La mayoría vive a cuestas en el equilibrio de la legalidad,
guardándose mas de un puñetazo en cada bolsillo,
esquivando cada día los síntomas capitalistas.

Tienen la costumbre de mentirse demasiado a si mismos,
se protegen de la realidad en la facilidad de la mentira,
despertando siempre con la sensación de que este no es su lugar.

Les sobran revoluciones porque les faltaron revolucionarios,
les faltan libertades porque les colmaron de comodidades,
y en su caso el dinero no llama al dinero sino que lo asusta.

Sin embargo no pueden huir,
y aunque viven como magia,
lo hacen dentro de un sombrero.

Eso sí es vivir al limite.

miércoles, 19 de febrero de 2014

ERROR 404

No me pidáis que piense con la cabeza,
pues me enraíza el corazón en las neuronas,
me sobrecargo si se enfrentan,
y mi sistema se satura.

No pretendáis que camine por la acera,
tengo predilección por las piedras,
a la tercera, ya no tropiezo.

Si me dais un camino llano,
mi sistema se acomoda.

No puedo permitirme acomodarme,
me enerva la prepotencia que da tenerlo todo hecho,
los que lo saben todo,
los que han “ido y vuelto”
cuando tu estas yendo.

Si me enervo, 
mis sistema,
se bloquea.

No voy a ninguna parte con prisas,
pero tampoco me gusta llegar tarde,
solo haberme ganado lo que me coma,
vivir con lo que siento,
despistarme del mundo
y seguir, paso a paso,
con mis pies a dos centímetros del cemento.

Si depende de las reglas,
mi sistema,
no evoluciona.

No me pidáis que sea el más feliz,
que me agobian las sonrisas dibujadas,
el desliz de la mirada que ignora el dolor,
porque las bombas rugen demasiado lejos.

Si me generáis esa sordera,
mi sistema, se inmuniza.

Y no quiero habituarme a base de telediarios,
a mezclar los muertos con los goles,
los secuestros con los golpes de calor,
la noticia cuando no hay noticia.

No quiero que me dosifiquéis pena,
apabullando la rabia,
para que me quede en casa, llorando,
en lugar de salir a la calle,
a romperlo todo.

Si le encerráis,
mi sistema.
se apaga.

No me pidáis que viva eso de ser de hoy,
que sea un moderno agradecido a la industria,
o un apóstol del desarrollo.

No seré nunca de los que ignoran que hay muertos,
sangre y sudores,
para que ellos lloren,
al mediodía,
las cifras del hambre.

No me pidáis que admita que soy libre,
la libertad es demasiado  utópica,
mi cerebro se enfrenta directamente a mi corazón,
y mi sistema,
otra vez,
se sobrecarga.


No me salva ni el reinicio, de mi confuso estado,
me siento independiente como el dedo de un guitarrista,
moviéndome a mi ritmo y en compañía,
pero marginado si evito ir donde va la mano,
y mientras discutimos,
el brazo nos lleva a todos por el mástil,
hacia la nota que la partitura manda.

Mi sistema se frustra,
y no quiero vivir con un sistema en colapso.

Así que he decidido instalar siempre la última actualización,
tener una mente de código abierto,
 y pensar
que a pesar de todo aquel sistema que nos intenta manejar,
podemos ser capaces de manejar nuestro sistema,
escribir nuestra canción
aunque desafinemos,
aunque rocemos el error 404 veces cada día.