Hay hombres poderosos que dieron la vuelta al mundo
caminando,
especialistas que todos los días se juegan la vida
de incógnito,
hay grandes héroes que salvaron aunque fuera su
propia vida,
y otros que en nombre humano aterrizaron en la luna.
Conocí un campeón de no se que arte de moto-cross
uno que saltaba treinta metros en cada espectáculo,
encontré en la televisión un chico que comía
cristales,
debía ser pariente de una mujer que durmió sobre
ellos.
Son famosos los monjes que cruzan brasas con sus
pies descalzos,
los extraños sadomasoquistas que se cuelgan de sus
pieles,
los fanáticos religiosos que se azotan con cara de
orgullo
y muchos desconocidos en los libros de curiosidades.
Sin embargo conozco algunos en la ignota intimidad
que describen el devenir siempre en puntos
suspensivos,
en el guion ambiguo del ¿Mañana que are?
Hombres cuerdos al borde de la esquizofrenia,
a punto de oír voces en algún rincón de su cabeza,
luchando contra el síndrome y la monotonía.
Son famosos hacia cuatro calles en torno a la suya,
en el banco donde hacen malabares cada primero de
mes,
algunos salieron incluso en las paginas de sucesos,
concretamente,
en la sección de suicidios.
La mayoría vive a cuestas en el equilibrio de la
legalidad,
guardándose mas de un puñetazo en cada bolsillo,
esquivando cada día los síntomas capitalistas.
Tienen la costumbre de mentirse demasiado a si
mismos,
se protegen de la realidad en la facilidad de la
mentira,
despertando siempre con la sensación de que este no
es su lugar.
Les sobran revoluciones porque les faltaron
revolucionarios,
les faltan libertades porque les colmaron de
comodidades,
y en su caso el dinero no llama al dinero sino que
lo asusta.
Sin embargo no pueden huir,
y aunque viven como magia,
lo hacen dentro de un sombrero.
Eso sí es vivir al limite.
No hay comentarios:
Publicar un comentario